MUNAGMuseo Nacional de las Artes Gráficas

Historia de un símbolo

El origen de la Catrina

El origen de la Catrina está en la imprenta, no en la pintura. A principios del siglo XX, José Guadalupe Posada grabó para la casa editorial de Antonio Vanegas Arroyo una calavera femenina con sombrero de plumas que se publicó como Calavera Garbancera.

Posada heredaba una tradición: desde el siglo XIX los periódicos y las hojas sueltas usaban calaveras para criticar a políticos y costumbres. Su aporte fue darles una forma gráfica tan clara y tan mexicana que se volvió inconfundible.

Décadas después, Diego Rivera retomó la figura en 1947, le dio cuerpo, vestido y estola, y la llamó Catrina, como se decía a la gente elegante. Desde entonces se convirtió en uno de los símbolos más reconocidos del Día de Muertos.

Para entender la Catrina hay que ver las calaveras de Posada en su contexto original: planchas de metal e impresos baratos hechos para la calle, como los que conserva el MUNAG.

También en el museo