La Xilografia es una técnica de impresón en la que se usa una plancha de madera. El texto e imágenes deben ser talladas en la madera mediante una gubia o buril. Inicialmente se utilizaba un solo tacon de madera para cada página. Despues se le impregna tinta y se presiona contra un papel para obtener la impresión.
Prácticamente el único uso que se le sigue dando a la Xilografia es el artístico debido a su notorio carácter gráfico (el trazo grueso). Puesto que han surgido muchos otros sistemas de impresión que hacen que la impresión de textos e imágenes sea óptima y con clichés (matrices de impresión, en el caso de la Xilografía es la madera) mucho más duraderos y que proporcionan impresos de mayor calidad.
Después de la imprenta, la Xilografia se usó para las ilustraciones. Al terminar el siglo XV perdió fuerza frente a la calcografía, que es mucho más precisa, sin embargo su uso perduró en las imprentas de pueblo. Hoy día su uso como técnica industrial es nulo, pues ya existe el fotograbado; a pesar de ello se sigue utilizando artesanalmente, mayormente con fines artísticos.
La Xilografia, a pesar de su calificación como técnica primitiva, fue adoptando mejoras que ayudaron a mantener su vigencia. Hans Burgkmair es considerado el inventor de la xilografía tonal o a varios colores, un método bastante trabajoso que intentaba recrear las láminas coloreadas a mano.
En varias de las salas del nuevo Museo Cultural de las Artes Gráficas podremos apreciar varias obras en Xilografia de diferentes épocas, aunque la mayoría datan del siglo XIX.