Las Marcas de Fuego Ordenes Religiosas pueden definirse como una señal carbonizada colocada principalmente en los cantos de estos libros mediante un instrumento metálico; se valora como un testimonio histórico distintivo que hasta la fecha, y debido a la escasez de información editada sobre el tema, se ha considerado como un signo que denota pertenencia.
La dispersión de las colecciones de las bibliotecas, debida a múltiples factores históricos, fue muy grande y abarcó un dilatado periodo. Pese a todo, los libros que se han salvado de la destrucción y que forman parte de los fondos antiguos de algunas bibliotecas mexicanas contemporáneas, del ámbito público y privado, nos muestran su procedencia original a través de sus Marcas de Fuego Ordenes Religiosas .
La práctica de las Marcas de Fuego Ordenes Religiosas se ubica principalmente durante el periodo colonial en México. La evidencia indica que su uso se inició hacia la segunda mitad del siglo XVI y perduró hasta las primeras décadas del siglo XIX. Dicha práctica encontró acogida en las bibliotecas conventuales y en instituciones religiosas dependientes del clero secular. Aisladamente se tiene registro de algunas bibliotecas de particulares que ostentan su propia la marca.
