Uno de los ilustradores más notables en México fue sin duda Jose Guadalupe Posada. Comenzó su carrera haciendo dibujos, copiando imágenes religiosas y como ayudante de un taller de cerámica. En 1872 realizó litografías y grabados en madera que ilustraban cajetillas de cerillos, documentos y libros.
Jose Guadalupe Posada se reveló pronto como un extraordinario dibujante, muchas veces contrarias a las reglas de la pintura académica mexicana, vigente hasta los primeros años del siglo XX. Sin embargo, sus mejores habilidades estaban en el grabado y sobre todo, en una nueva técnica más burda y vigorosa: la litografía.
Jose Guadalupe Posada realizó ilustraciones y caricatura política en varias imprentas y algunos periódicos, como el Argos, La Patria, El Ahuizote y El Hijo del Ahuizote, para quienes había un enemigo en común y de quien todos eran opositores: el gobierno del presidente Porfirio Díaz. En su fructífera vida creadora fue perseguido y atacado, debido a que siempre enfatizó su temática haciendo crítica y denuncia de atrocidades e injusticias cometidas por los regímenes que gobernaban el país.
