Considerado como el mejor tipógrafo del siglo XVI, Antonio de Espinosa Impresor fue contratado por Juan Pablos en el año de 1551 por tres años. Integró los tipos romanos y cursivos, así como nuevos grabados en madera. Estas innovaciones hicieron que el taller de Juan Pablos prosperara.
Posteriormente Antonio de Espinosa Impresor estableció su propio taller en el año de 1559. La mayoría de los libros salidos de sus prensas fueron de carácter religioso como misales, doctrinas, confesionarios, graduales, sermonarios, catecismos y diccionarios en lenguas indígenas.
El texto se presentaba a veces en dos columnas, especialmente en las obras bilingües. Antonio de Espinosa Impresor fue el único que utilizaba escudo o marca de editor en sus impresos. La impresión se hacía por lo general en tinta negra y de vez en cuando a dos tintas.
